David Trueba, un talento natural

#BookStock2017

El pasado 24 de septiembre, el escritor, periodista y cineasta, David Trueba, cerró la segunda edición del #BookStock2017 en el Centro de Investigaciones Culturales de la Universidad de Sevilla (CICUS). El ‘pequeño’ de los Trueba presentó su último libro, Tierra de campos, y ofreció una clase magistral sobre la vida, que a continuación reproducimos. 

Testigo directo: Fernando Chacón

David Trueba, flanqueado por Sara Mesa y José María Moraga, el pasado domingo 24.

Debo comenzar aclarando que esta especie de reseña sobre la intervención del escritor David Trueba en el #Bookstock2017 celebrado en CICUS, la ha escrito más de una persona. La presencia de ella (la llamaremos E) y su memoria, ocho días después, ha sido determinante.

La primera vez que vi a David Trueba fue en Córdoba. En una bochornosa tarde de verano de esas que suele asolar la antigua capital del califato, una iniciativa cultural llamada ‘Red de tejas’ traía como invitado a David (Trueba).

Yo ya había echado el ojo a alguno de sus libros, luego convertidos en película. Y digo había echado un ojo, porque me considero un mal lector. Suelo empezar a leer libros, les pongo un marcador donde dejé la lectura y me paso al otro. Es un mal hábito que intento corregir… Esto no quiere decir que no me lea los libros completos.

Pues como iba diciendo, David Trueba estaba en Córdoba para hablar del último de sus libros.

Fue una experiencia interesante. Escuchándolo hablar me identifiqué con lo que iba contando el hermano pequeño de Fernando Trueba a un auditorio que respiraba. Bueno, no respiraba. El calor era asfixiante. Lo que añadía mérito a estar subido en aquella azotea. Pero siempre recordaré aquella tarde-noche.

Ese chico con cara de bueno hablaba de la vida con una naturalidad asombrosa. Contaba experiencias, la mayoría propias o de conocidos como confesaba, y despertaba las risas por sus ocurrencias. Me pareció un tipo sencillo, no exento de talento.

David Trueba, antes de su intervención.

Pues el mismo personaje -pero con algunos años más- apareció hace algo más de una semana en Sevilla para presentar otro libro, Tierra de campos. Lo invitaron para clausurar una exitosa segunda edición del Bookstock, una iniciativa organizada por la revista JotDown, apoyada por la librería Caótica y celebrada en CICUS. La música y sobre todo los libros son los protagonistas de la fiesta.

Fui a allí con el único objetivo de escucharle. Porque además de leer a David Trueba, hay que poner el oído cuando habla. Son de esos momentos que guardas en el disco duro.

Recuerdo que estaba sentado en cuarta fila, centro, pero en la primera se colocó un señor que mediría como casi Pau Gasol. Y detrás, David. La verdad es que acabé con el cuello un tanto destrozado, pero merecían la pena los escorzos.

Como ya le recordara el gran Paco Umbral a lo menos grande Mercedes Milá en aquel mítico programa de televisión llamado ‘Queremos saber’, David Trueba había acudido a CICUS a hablar de su libro. Por cierto, que en aquel programa Mercedes echó del plató a los ‘Ultra Sur’, la peña radical del Real Madrid. Y es que ella era y es una mujer con un par de…

David había venido a hablar de su libro. Pero yo sabía, después de verlo en Córdoba, que iba a haber más. Y se lo dije a ella, sentada a mi derecha, días antes. Por supuesto, no defraudó. El escritor en un evento donde el libro es el gran protagonista habló de Tierra de campos, como es lógico.

Capítulo aparte en esta reseña merecen quienes flanqueaban a David. A su derecha, la periodista y escritora, Sara Mesa; y a su izquierda, un fan absoluto, José María Moraga, quien demostró un gran sentido del humor y conocimiento de la obra de David. Ambos contribuyeron a hacer, si cabe, más interesante y excitante el encuentro.

Tierra de campos se analizó en un sentido amplio. Pero es mucho mejor que lo leais, antes que lo que yo os pueda decir de él. Al fin y al cabo, ya he comentado que soy un mal lector. Eso sí, tengo actitud.

Lo que uno se lleva de un coloquio con David Trueba es al propio David Trueba; a la persona, no al ‘hermano de’.

El periodista, escritor, cineasta y un montón de ocupaciones más, además de padre, nos deleitó con una cascada interminable de sucesos, momentos, vivencias, que dejó al auditorio entre enamorado y completamente exhausto.

A mi lado izquierdo, tenía sentado a otra fanático de David. Con una grabadora de los que yo usaba hace más de 20 años para cubrir las aburridas ruedas de prensa de los políticos de turno en el ayuntamiento, tenía a un señor que se podía haber sentado al lado del profesor de instituto que estaba a la izquierda de David. ¿Me siguen o se han perdido ya? El señor lo grabó todo. Y si lee ésto, le pediría que me pasara la grabación.

Evitando el orden cronológico -necesitaría la grabadora de mi compañero de fila- a continuación os presento los mejores momentos de la intervención de David Trueba, en CICUS.

“Una persona con talento no lo hace saber, aún sabiendo que lo tiene”. Y aquí entra ella de nuevo, porque a la salida me dijo: “Como Pau (Gasol). Él es un tío inteligente, tiene talento. En lo suyo es el mejor, pero no va presumiendo por ahí”. Un talento natural, pensé.

De cómo ella tenía un conocimiento tan exhaustivo del GRANDE (en todos los sentidos) de Pau, eso no viene al caso. Lo tiene, que es lo que importa, para ilustrar la frase de David.

Y en éstas el ‘pequeño’ de los 8 hermanos Trueba, puso como ejemplo a Billy Wilder. Vamos, un cualquiera. Resulta que David que se fue a estudiar cine a Los Ángeles, se vio en la tesitura de hacerle una especie de entrevista. Como todo periodista que se precie. Pero hay entrevistas y entrevistas. Yo me las tuve que ver con Gala (Antonio) y resultó una de las mejores experiencias profesionales de mi vida. Y que jamás olvidaré. Pero tampoco viene al caso.

Lo cierto es que el bueno de David nos cuenta que cuando tenía delante a uno de los grandes cineastas de la historia del cine -Fernando, hermano de David, cuando recogió el Oscar dijo de él que era Dios- Billy no le dejaba preguntar. Durante 45 minutos Wilder le preguntó a David sobre un montón de cuestiones relacionadas con él, sus estudios… Y Trueba nos decía “es que las personas con talento no hablan de ellas mismas”.

Al estar en un evento relacionado con los libros y siendo él escritor, David mencionó a los escritores y a uno en concreto. “Recuerdo que Javier Marías habló mal de la iglesia católica cuando trabajaba para Vocento. Y claro, le prohibieron volver a escribir. Eso un periodista lo ve como un despido y Marías se despidió a sí mismo”. Risas. No fueron las únicas…

Cuando yo me entero de ésto por otros colegas prosigue David, “me asombro. Pero cómo puede ser. Y no me lo pienso y escribo en un suplemento del Periódico de Cataluña un artículo de opinión en el que me solidarizo con él. Por lo visto fui el único periodista que lo hizo. Él me llamó, asombrado y enormemente agradecido por mi gesto. A mí me pareció lo más normal”.

Curiosamente, explicaba, él terminó trabajando en un medio que fue absorbido por el grupo que lo despidió. “Como si no hubiera pasado nada. Es lo que tiene los cambios en la gestión de los medios”, comentaba Trueba.

La mente de David no paraba de funcionar. Como si le hubieran puesto unas pilas Duracell. Y duran y duran. Pues él estaba igual, su cabeza fluía e iba a una velocidad sideral. Encadenaba un tema con otro sin beber ni agua. Y había que estar muy concentrado porque si no, te lo perdías. Pero yo tenía al señor de la grabadora, a mi izquierda, y a ella, a mi derecha. ¿Recuerdan? Estaba a salvo.

Dos de los grandes momentos de aquella inolvidable hora y media de domingo fue cuando mencionó a los niños y el sexo. De los primeros dijo: “Están esos niños que parecen no estar muy educados. Esos que se sientan en el autobús y ponen los pies encima del asiento… Al principio a mí me ponían muy nervioso. Pero después recordé una cosa. Coño, yo soy padre. Me he hecho mayor. Éstos de los asientos también serán padres. Y esa era mi venganza: pensar que ellos también se harán mayores y tendrán hijos que puedan poner los pies encima de los asientos. Y eso me complacía”. Las risas se hacían dueñas del auditorio. “Cuando te molestan estas cosas es una señal inequívoca de que te haces viejo”. Otra frase lapidaria.

En medio de ya no recuerdo qué tema, David suelta: “Recomiendo no tener hijos. Bueno, sí”. Carcajadas. “Tenerlos te hace más tolerable hacia los demás”. Por cierto, alerta al público, “esos niños tienen madres, eh”. Jajajaja. “Que sí, que uno piensa que no puede ser, pero que sí, tienen madres”.

A mí un poco David Trueba me recuerda a Woddy Allen, del que me confieso fan absoluto.

Como el grandísimo actor y cineasta neoyorquino, David Trueba habla del sexo en sus libros y películas. “Como os he dicho, soy el más pequeño de ocho hermanos. Y claro, eso es una ventaja y también un incoveniente. Mis padres, a veces, no se daban cuenta ni de que estaba allíNi siquiera sabían en qué curso estudiaba”. (Esto nos recuerda a ‘La gran familia’, una de las mejores películas españolas de todos los tiempos).

“Entonces claro, cuando uno tiene ya una edad, en la que te masturbas, cuando vives en una casa con siete hermanos más, lo tienes difícil. Por eso algunos adolescentes se tiran tanto tiempo en la ducha”. Más carcajadas. “En mi caso, tenía un tiempo muy limitado. Y qué pasa que luego estabas con una chica, a la primera había problemas. Entonces yo le explicaba, perdona pero en mi casa somos ocho hermanos y en el baño hay que ser rápido, porque en la habitación, allí en público, era imposible. Y la chica era benévola conmigo”.

Después de aquel frenesí, el público que abarrotaba la sala ya empezaba a retorcerse de la risa. Mi colega de la izquierda, no paraba de sonreír y no soltaba la grabadora ni con agua hirviendo.

Siguiendo con el sexo, dijo: “Para mí las escenas en una novela no tienen que ser sota, caballo y rey. Hay más cartas”. Para David Trueba el sexo también sirve para descubrir a la persona, lo que te lleva al fracaso o al éxito con ella.

“Hay personas tímidas que cuando se quitan la ropa, en la intimidad, es cuando se abren”.

David estaba inspirado. Las risas y carcajadas eran una constante. “No es tan malo que te dejen, no es lo peor que te pueda pasar en la vida”. Y mencionó el caso de una chica que le había dejado el novio y que no levantó la cabeza hasta que leyó un libro de David, que le agradeció y que fue el bálsamo en su duelo.

“Hubo un tiempo que llegaron a pensar en mí como ministro de Cultura. ¡Os imagináis! Alguien que me odia, seguro”. Más risas. “Imagina acabar así después de mi trayectoria. ¿Vosotros os imagináis a Messi de juez de Cristiano Ronaldo? Pues eso”. Y en éstas, David mencionó al otro Ronaldo, “el gordo”.

Todos recordamos a ese jugador excepcional que llegó una noche a Santiago para regatearse a todo el equipo del Compostela desde la banda izquierda, en el medio campo. Allí arrancó hasta que metió gol. No fue la primera con la camiseta del Barcelona. Hubo muchas. Luego acabó en el Real Madrid, en aquel equipo galáctico que trajo Florentino. “Pues a Ronaldo y a un tal Di Stefano me decían que le pitaban. A mí no me gusta el fútbol, pero también sé algo de Maradona cuando jugó aquí en Sevilla, pero no lo puedo contar”.

“Convivimos con tragedias y alegrías casi al unísono”. Veréis, prosigue, “un día nos fuimos cuatro amigos al restaurante ‘El Bulli’ de Ferrán Adría -que es un tío estupendo- para celebrar el cumpleaños de uno. Y mientras le cantábamos ‘Cumpleaños feliz, cumpleaños feliz, te deseamos todos… De repente, le sonó el teléfono. Y todos ‘cumpleaños feliz…’. Había muerto su hermano. Esto es la vida”.

“Hoy en dia a la gente le interesa más las experiencias negativas de las personas y no lo buenos que son y lo que saben hacer. Todos conocéis a Beyoncé. ¡Beyoncé! Pues nada la chica vive a la sombra de Tina Turner, intocable”.

“Vivimos en un mundo en que todo el mundo está pendiente de que Selena Gómez cuente en las redes sociales su operación. Es absurdo”.

Y en éstas que Sara Mesa, ¿recordáis? Esa chica que está a la diestra de David… Pues ella le insinúa hay que ir terminando, David. Pero claro David es David y su cabeza un torbellino de momentos.

“Recuerdo ahora cómo conocí a Sara”. Y ella, tierra trágame. Eso decía su cara. No hacían falta palabras. “Pues resulta que estábamos en Perú e íbamos a subir a ver unas aves en un autobús a 5.000 metros de altura. Y a mí me contaban que el cóndor salía cuando le daba la gana. Imaginaos subid hasta allí para que no salga el cóndor”. Carcajadas. “Bueno, pues el autobús empezó a subir con aquellas carreteras con curvas interminables como siete horas de viaje y, claro, Sara empezó al lado mío a vomitar. Y yo para que no pensara no dejaba de hablarle. Y ella venga a echar… Echó hasta la primera papilla”. La gente, retorcida en sus asientos. “Hasta que de repente me mira y me grita: ¡Cállate ya! Yo lo hacía para que no vomitara más”. Jajajaja.

Y así acabó la comparecencia de David Trueba en el #Bookstock2017, con la gente rendida al talento inmenso de este chico con cara de niño bueno. “No sabes si está o no preparado, porque lo hace natural”, me comenta ella, la que está a mi derecha. ¿La recuerdan?

Me ha salido un texto largo, a lo ‘jotdown’, que para eso ellos están detrás de este evento literario y musical. 2.462 palabras me notifica el editor de texto donde escribo. No llego a las 3.000, pero es lo más largo que he escrito aquí. Una especie de homenaje. Si llegáis a leerlo, espero que lo disfrutéis tanto como yo al escribirlo. Aunque si tenéis oportunidad de ir a ver a David Trueba en alguna ocasión, no lo dudéis y afinad bien el oído. O llevaros una grabadora.

Fotos: Las 2 sevillas

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