Microescenas, tres comedias absurdas de gran altura

Hablamos de ‘Microescenas’, una original iniciativa teatral que pudimos ver en febrero representada en la Torre Encendida de Torneo, actual sede de Radiópolis.

Testigo directo: Fernando Chacón

Mar González, durante su actuación en ¡Sorpresa!

Aunque han pasado varias semanas, aún conservo en mi memoria ‘Microescenas’. Aquella noche de teatro en la antigua Torre del Reloj de la calle Torneo. Y las risas que nos echamos…

El mismo lugar donde cuando era pequeño se controlaba la salida de los trenes que partían de la Estación de Plaza de Armas (Estación de Córdoba), dirección Madrid.

Ahora, convertida en sede de una radio independiente y en espacio para conciertos, y representaciones de teatro.

Mar González (izquierda) y Raquel Herrera.

Volvemos al momento actual, al siglo XXI. Ahora muchas compañías y profesionales del teatro utilizan los espacios reducidos y singulares para demostrar su arte en público.

Tal es el caso de ‘Microescenas’, teatro en clave de humor un tanto absurdo. Pero eficaz, añadiría. Porque al final lo que cuentan son los actores y las historias. Y en esa noche, ambos brillaron a gran altura, literalmente.

En ¡Sorpresa! hubo hasta tarta de cumpleaños.

En la magnífica atalaya de la Torre de Torneo se representaron tres piezas: ¡Sorpresa! ‘La entrevista’ y ‘Su turno’.

Las dos primeras, escritas por Gema Pérez, ya se han podido ver en la Sala Microteatro Sevilla.

La tercera representación es una pieza inédita de José de Francisco, conocido artísticamente como Amarillo Mostaza, y al que ya habíamos seguido como cantautor.

Todas ellas tienen en común la actualidad y el ser comedias en clave absurda.

La primera de ellas, ¡Sorpresa!, fue nominada a mejor obra, mejor guión y mejor actriz –Mar González-, en el II Concurso de Microdebut organizado por Microteatro Sevilla (Junio del 2015). Después de verla actuar esa noche, sólo puedo decir que el premio es más que merecido.

Tres historias cotidianas

¡Sorpresa! Olga quiere darle la sorpresa de su vida a Lorena y le ha preparado para su 35 cumpleaños un regalo muy especial: un público para que pueda cumplir su sueño  y demostrar por fin sus dotes interpretativas.

Raquel Herrera y José Canalejo, en ‘La entrevista’.

En ‘La entrevista’, la señora Caravaca es una seleccionadora de personal implacable que se va a enfrentar al mayor desafío de su vida: entrevistar al candidato Don Perfecto Hidalgo.

Y en ‘Su turno’ se nos presenta una tragicomedia de una mujer moderna que pelea por llevar todo para adelante. Acosada por contínuas llamadas, tiene que vérselas con un funcionario tan peculiar como enervante.

Las tres piezas tienen ritmo, presencia, armonía, talento y mucho, muchísimo humor.

Otro de los momentos de la representación de ‘La entrevista’.

En ¡Sorpresa! Lorena recibe de su amiga Olga el mejor regalo por su 35 cumpleaños: actuar delante de un público. Mar González se sale en su interpretación.

En un espacio híper reducido, levantó las carcajadas del privilegiado público asistente con su naturalidad y carácter espontáneo. Esta chica transmite credibilidad en cada uno de sus movimientos.

Por su parte, su amiga Olga como señora Caravaca lo borda como responsable de Recursos Humanos, en ‘La entrevista’.

Aunque en mi opinión, el gran descubrimiento de la noche fue José Canalejo, en su papel del candidato Don Perfecto Hidalgo.

Antes de comenzar Microescenas, Canalejo actuó de acomodador del público. Nada hacía pensar que apareciera representando el papel de uno de los actores. Y lo borda. Eso sí que fue una sorpresa.

Don Perfecto Hidalgo se nos presenta como el candidato sabelotodo ante el que nada puede hacer la señora Caravaca, magistralmente intrepretada por la actriz Raquel Herrera.

Al final, desesperada ante tanta perfección, no le queda otra que contratarlo. Yo hubiera hecho lo mismo. O eso, o tirarse por la ventana.

Eloy Peña y Mar González, en ‘Su turno’.

Y llegamos a la escena final: ‘Su turno’. De las tres piezas, quizás fue la que más hizo disfrutar al público.

La risa fue constante, porque el texto escrito por el debutante José de Francisco estaba hecho para no parar de reír.

De nuevo, en escena la genial Mar González, que representa a una joven moderna que se encuentra un hueso duro de roer: ese funcionario que hace su papel mejor que nadie y que exaspera a la chica, que parece tenerlo todo controlado…

Hasta que llega él. Ambos actores en sus respectivos papeles están magistrales. Eloy Peña representa sobresalientemente al funcionario total.

Al final, da igual que tengas que representar en un espacio minúsculo. Lo que realmente importa es el talento de los actores y las historias que se cuentan. Todos nos identifcamos de una u otra forma con las tres, representadas brillantemente.

Bajamos las escaleras de la Torre de Radiópolis con una sonrisa en la cara y con la sensación de haber visto teatro del bueno.

Intérpretes: Mar González, Raquel Herrera, Eloy Peña y José Canalejo.

Dirección: José Canalejo.

Cartel de Microescenas.

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